1.¿Cuál es la diferencia entre niños que requieren educación especial y los que únicamente necesitan apoyo psicopedagógico?
Los niños que requieren educación especial, según José Cueli y colaboradores, son aquellos "cuyo desarrollo cognoscitivo y sensorial, cuyas dificultades de aprendizaje y de ajuste social dificultan, con respecto al medio que viven, su independencia personal, económica y social y su integración educativa, laboral y social (problemas perceptuales, daño cerebral, disfunción cerebral mínima, afasia de desarrollo, etc.)".
Los niños que necesitan apoyo psicopedagógico son aquellos con problemas de aprendizaje que "tienen deficiencias en uno o más de los procesos psicológicos básicos involucrados en la comprensión o uso del lenguaje oral o escrito. Se manifiestan en dificultades al escuchar, pensar, hablar, escribir, usar la ortografía y resolver problemas aritméticos (entre otros), no se incluyen problemas visuales, auditivos, motrices, retraso mental, problemas emocionales y de privación ambiental"
2. ¿Qué debemos entender por educación especial y qué por apoyo psicopedagógico?
La educación especial, "tiene por finalidad preparar, mediante el tratamiento educativo adecuado, a todos los deficientes e inadaptados para su incorporación, tan plena como sea posible, a la vida social y a un sistema de trabajo que les permita servirse a sí mismos y a ser útiles a la sociedad.
Las finalidades generales de la educación especial, se pueden concretar en:
Lograr un máximo desarrollo de las capacidades.
Integrar la personalidad global.
Preparar al sujeto para su incorporación a la vida laboral".
Por su parte, la finalidad del apoyo psicopedagógico, es brindarle al alumno con problemas de aprendizaje, aquellos elementos que requiera, dentro del aula y el hogar, tendientes a fortalecer procesos psicológicos y subsanar deficiencias académicas que sean necesarios para su mejor desempeño.
Las finalidades generales del apoyo psicopedagógico son:
Detección, prevención, atención y/o canalización de problemas psicopedagógicos que interfieran en el proceso enseñanza-aprendizaje y/o en el desarrollo integral del educando.
El diagnóstico pedagógico en el nivel preescolar
Diagnóstico pedagógico de problemas y deficiencias en nivel preescolar.
Diagnóstico de problemas de tipo físico:
El diagnóstico de estas perturbaciones es fundamental ya que unas veces repercuten directamente en el proceso de aprendizaje y otras consecuencias en la formación de problemas emocionales o de adaptación social. El maestro es en muchos casos, la persona que, por su proximidad al alumno, puede captar más fácilmente la aparición de algunos de sus síntomas iniciales, interviniendo:
Estado físico general, es preciso observar que el estado físico general que presenta el alumno. Un niño de constitución dèbil y que con frecuencia se pone enfermo suele tener dificultades para conseguir un rendimiento normal, ya que, a parte de su inasistencia periódica a la escuela, durante el desarrollo de las clases se fatiga, presentando poco interés por el trabajo
Crecimiento físico: Toda la edad escolar se caracteriza por un rápido y notable crecimiento en talla y peso. Las anomalías a éste, respecto suelen ser de gran importancia no solo desde el punto de vista físico sino también por las repercusiones emocionales que conllevan.
Visión. En el proceso de aprendizaje la imagen tiene gran importancia. De ahí que diversas investigaciones hayan coincidido en que las deficiencias visuales influyen en el rendimiento escolar.
Audición. Una causa de las disminuciones auditivas es la herencia. Precisamente por ello suele descubrirse tarde la existencia de estas anomalías, por lo menos hasta que el niño ingresa en la escuela ya que antes, sobre todo en los casos de perdidas auditivas leves, el sujeto se desenvuelve en un medio familias afectado por el mismo problema. La meningitis cerebral, la fiebre escarlatina y en menor grado el sarampión, tos ferina, papera, etc., pueden provocar anomalías en el órgano de la audición.
Diagnóstico de problemas de tipo intelectual:

El concepto de inteligencia ha sufrido múltiples interpretaciones y transformaciones. Generalmente, se ha considerado a la inteligencia como la capacidad del pensamiento abstracto o bien como aptitud para defenderse en situaciones nuevas y resolver las situaciones problemáticas que se presenten, o en otros término, como la capacidad para comportarse de modo inteligente.
Las técnicas de medidas de la inteligencia se dirigen hacia diferentes aspectos y difieren según la edad del sujeto examinado.
Aparte de los tests y escalas que permiten evaluar la inteligencia, debe tenerse en cuente la observación como medio de conocer a aquellos niños que presentan una conducta inteligente. Toda conducta inteligente se muestra en la aptitud del niño para comprender cualquier tipo de problema que se le plantee y en su modo de enfrentarse a ellos. Cuando un niño presenta un retraso escolar, no participa en la clase de modo inteligente, es perezoso, o desatento, etc., suele atribuirse este retraso a deficiencias e inteligencias.
Diagnóstico de problemas emocionales y sociales:
El niño ha de desarrollar una mentalidad sana que le permita adaptarse adecuadamente a las situaciones que la vida le plantee. La salud mental se manifiesta en la actitud pasiva hacia las cosas y personas, en la conducta dinámica y correcta, en la aceptación de limitaciones propias y ajenas y en el respecto a la dignidad de cada uno.
El ambiente escolar y familiar condiciona, por tanto, en gran manera, el mayor o menor desarrollo afectivo y social del niño.
Diagnóstico de sujetos especiales.

La expresión sujeto especial se utiliza aquí para designar a todos aquellos individuos que en su educación han de ser objeto de un tratamiento individualizado, es decir, el término especial hace referencia a un criterio fundamentalmente pedagógico.
Deficiencias intelectuales.
Se dice que un niño está afectado en su desarrollo intelectual desde el momento que revela síntomas de retraso, como el no aprender a hablar, andar y responder a los estímulos durante una mínima edad. El niño puede mostrar un rechazo que se califica de "leve", "medio", y "grave", o profundo. Poseerá algunas capacidades para el aprendizaje que cuantitativamente hablando, serán pocas o muchas. Necesitará atención toda su vida y un cuidado parcial o absoluto por parte de los adultos.
Deficiencias físicas.
Aquí se distinguirán tres principales deficiencias, que corresponden a la visión, la audición y el lenguaje. Los defectos visuales suelen agruparse en tres categorías leves, parciales y totales. La deficiencia leve se corrige o compensa con el uso de lentes.
En la audición no parece existir un criterio reconocido pero su clasificación. Wallin señala tres categorías: Sordo de nacimiento, por adquisición posterior al aprendizaje de la lengua y parcialmente sordos. El hecho de no haber oido nunca una voz humana limita el desarrollo de su comunicación lingüística.
Por ello la deficiencia del lenguaje participan en ambos defectos: orgánicos y funcionales. En general el área del lenguaje va desde la tartamudo hasta el mutismo.
Deficiencias higiénicas mentales.

Las inadaptaciones que manifiesta un individuo en su conducta son deficiencias de la personalidad. Independientemente de las causas orgánicas que puedan originar un desequilibrio u otro, existen perturbaciones funcionales. Se prefiere el termino higienico-mentales para calificar las perturbaciones de la conducta. La inadaptación es síntoma y puede ser causa, de los desequilibrios de la personalidad, deficiencias higénicas-mentales. Se expondrán aquellas que suelen abundar entre los escolares y que no llegan al grado de deterioro mental.
Neurosis obsesivas.
Se trata de pensamientos, actos, reacciones, emocionales que se imponen al sujeto de un modo frecuente. El individuo dentro de esta situación no comprende el significado de sus obsesiones ni puede realizarlas, lo cual aumente su tensión.
Las obsesiones llamadas de pensamientos suelen manifestarse en dudas que se traducen en actos repetidos.
Neurosis traumática.
Derivada por algún hecho relevante que haya atravesado algún individuo como la desaparición de alguno de los padres, puede ser decisiva para un niño. Sin embargo para otro puede suponer simplemente el dolor normal que causa una perdida de esta índole. Es decir depende básicamente del carácter constitucional de cada individuo y de su economía mental, que se traducen en una mayor o menor propensión al trauma.
Neurosis caracterológicas.
Uno de los factores primordiales del carácter lo constituye el ambiente inmediato, concretamente el familiar. El niño efectúa identificaciones y aproximaciones teniendo como fondo permanente la conducta de los padres. Cuando se elabora un super-yo rígido e inflexible, la consecuencia puede ser una neurosis de carácter, provocada por las dificultades angustiosas para el niño.
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