Santa Teresa de Jesús

La Paciencia Todo lo Alcanza

Crédito Sociedad Chilena

de Hipoterapia 

 

 

 

 

 

Los caballos han demostrado ser excelentes 'terapeutas' para ayudar a niños con problemas como autismo y parálisis cereberal, entre otros

 

La rehabilitación de niños con deficiencia mental, autismo, parálisis cerebral y trastornos de personalidad, ha trascendido ya las paredes de

consultorios y hospitales para complementarse con otras alternativas.

 

Una de ellas es la hipoterapia, disciplina en la que los pacientes interactúan con caballos especialmente entrenados para recobrar la fuerza, libertad y armonía que la disfunción les robó.

 

Al compás del trote de los caballos, los centros nerviosos de los enfermos son estimulados, e incluso se ha comprobado que ciertas hormonas producen  sustancias neurotransmisoras en el organismo que dan una sensación de bienestar, relajación y euforia a los niños que los montan, los caballos simulan las funciones de varios aparatos ortopédicos, ya que sus

movimientos oscilatorios van directamente hacia los centros nerviosos, produciendo así una relajación de los músculos y la elevación del tono muscular, lo cual beneficia a pacientes con contracturas en su cuerpo.

 

Los cuadrúpedos logran captar la atención en niños con problemas neurológicos. enseñar a los pacientes con síndrome de Down y niños autistas a dar órdenes a los caballos, se estimulan sus procesos de aprendizaje y percepción.

 

“El caballo les enseña porque hay una orden verbal, una estimulación somática y una incitación física, esto es, el niño siente la instrucción”.

 

¡A cabalgar se ha dicho!

 

Dibujos, rompecabezas, cuadernos para iluminar con la figura del caballo, son los primeros acercamientos que los niños tienen con el animal.

 

 

Después recorren las caballerizas a fin de que observen la forma de vida del equino, cómo lo bañan y cómo lo alimentan.

 

La terapia consta de tres fases, señala la especialista:

 

* Hipoterapia pasiva. Consiste en montar al infante en el caballo para lograr la interacción, confianza y atención del niño. En pacientes con autismo, el simple hecho de montar al caballo genera un decremento de

conductas autorepetitivas y funciones alteradas.

 

* La etapa dos o hipoterapia activa. En ella se enseñan órdenes sencillas para controlar al equino, lo que favorece el aprendizaje del paciente.

 

* La última etapa o ecuestre. El niño ya aprendió a controlar sus movimientos corporales y a dar instrucciones más elaboradas a los equinos.

 

No obstante la gran ayuda que proporciona el caballo al niño, los padres deben estar conscientes de que los niños tienen problemas irreversibles, y que aún no hay una cura definitiva para los trastornos cerebrales.

 

“La hipoterapia es un complemento que ayuda a los niños a llevar de mejor manera otros tratamientos, pues el caballo hace las funciones de un aparato fisioterapéutico, incluso con una mayor cantidad de movimientos”.

 

La terapia con caballos se inicia a partir de los 3 años de edad; sin embargo, niños mayores también pueden integrarse al equipo.

 

Se trabaja 2 veces a la semana en sesiones de 30 minutos y el tiempo total de duración dependerá del avance que presente el paciente.